El limpiador




-Hola.
-Buenas noches.
-Es entretenido, limpiar los cristales?
-Es un poco aburrido...Oye, ¿nos conocemos de algo?
-No, solo pasaba por aquí...y como he imaginado que te aburrirías, y me apetecía hablar con alguien, pues te he hablado.
-Ah...Entonces, ¿tu qué haces aquí?
-Bueno, a ver, ¿te explico lo que ha pasado? Mira, te lo explico, yo esta noche he salido por ahí con unos amigos, pero antes de salir he dejado mi mochila, donde tenía las llaves de casa, en casa de una de las personas con quien he ido esta noche. Entonces hemos estado por el centro, hemos ido a visitar el Macba, ¿has ido? Bueno, total, que hemos estado hasta medianoche por ahí visitando el museo y luego hemos ido a tomar algo. Entonces yo, que tenia 12 euros mas o menos, he invitado a una amiga (la amiga que vive en la casa donde he dejado la mochila) a tomar una bebida, y como cada bebida costaba 6 euros pues me he quedado sin más dinero. Entonces luego, después de ir a una discoteca y de pasear por el centro, he decidido volver a casa, pero en el autobús me he dado cuenta de que no tenía llaves para entrar. He llamado a la amiga que tenía mi mochila en casa y se lo he contado, y me ha dicho que vaya a su casa a dormir aunque ella no va a estar...pero no tengo dinero para el metro, porque se me había acabado antes, en el bar.
-Vaya, estás en un aprieto...
-SÌ, ya ves. Oye, creo que voy a ir tirando pero...¿no tendras 50 céntimos por ahÌ? Con eso y lo de mi cartera ya podrÌa entrar en el metro...
-Sí, pero...¿me tenías que contar toda la historia para pedírmelo?
-Bueno...¿realmente crees que si no te la hubiera contado me los habrías dado?